Estos gigantes del pensamiento económico llegaron a coincidir en algunos aspectos relativos al desencadenamiento de la crisis en la economía de mercado. Por un lado Marx, anclado en su teoría valor-trabajo revela que el capitalista en su afán de engrosar la masa de plusvalía (Utilidad en el lenguaje de la escuela neoclásica y austriaca), presiona por el aumento de la productividad laboral de los trabajadores y como consecuencia está en la capacidad de producir plusvalía relativa, el aumento de la productividad revela que se reduce la jornada de trabajo necesario pero al mismo tiempo aumenta la jornada correspondiente al trabajo adicional.

Supongamos que la Jornada laboral está representada por el segmento A——–B——–C; donde AB representa el trabajo necesario y BC el trabajo adicional .Como el punto C es el punto final o límite de la jornada laboral, desplazar C hacia la derecha choca con el poder de los sindicatos que exigen una jornada laboral de 8 horas, 4 horas de trabajo necesario, segmento A——–B, y 4 de trabajo adicional, segmento B——–C; entonces lo que en realidad ocurre es que en el plano general de la jornada laboral la magnitud correspondiente al trabajo necesario se reduce y como consecuencia aumenta el trabajo adicional sin que ello signifique un incremento de la magnitud de la jornada laboral en términos absolutos. Lo que ocurre es que B se desplaza ala izquierda formando el segmento AB” (3 HORAS) en lugar de AB (4 HORAS), mientras que el trabajo adicional pasa de BC (4 HORAS) a B”C (5 HORAS) de esta forma el segmento de trabajo necesario se reduce en una hora, mientras que el trabajo adicional o plus trabajo aumenta en una hora. La nueva Jornada laboral está COMPUESTA POR A——B”–B——–C; donde AB” ES EL TRABAJO NECESARIO Y B”C EL TRABAJO ADICIONAL.

Fíjese muy bien que la magnitud de la jornada laboral se mantiene en ocho horas, lo que cambia es la proporción que corresponde al trabajo necesario (pasa de cuatro a tres) y aumenta el trabajo adicional (pasa de cuatro a cinco). En la práctica, si el segmento correspondiente al trabajo necesario se reduce es equivalente a la reducción del salario y en consecuencia el deterioro de la capacidad de compra de los trabajadores. Mientras un aumento del trabajo adicional significa el incremento de la ganancia del capitalista o lo que Marx denominó plusvalía o trabajo no remunerado ¿Qué ocurre? Bueno, la reducción del salario (el trabajo necesario) no traería grandes consecuencias si sólo aumentara la plusvalía, el problema central radica en que con la reducción del salario se reduce la capacidad de generar compras y con ello los empresarios acumulan un stock de inventarios que no pueden vender y como consecuencia su plusvalía se reduce. Es aquí donde se generan las crisis cíclicas de superproducción que para Marx no tienen remedio más que el cambio de sistema.

Con un instrumental diferente pero apuntando a la misma enfermedad, Keynes identifica la crisis al introducir el concepto de demanda efectiva que lo diferencia del de demanda potencial lo anterior ocurre porque según Keynes el presupuesto neoclásico de que toda oferta crea su demanda es una “falacia”, en realidad no siempre el ahorro es igual a la inversión (S=I), por tanto, se crea una acumulación no deseada de existencias (EI) o inversión no planeada. Esta inversión no planeada es aquella parte del ahorro que no es absorbida por la inversión o demanda de capital.

El planteamiento keynesiano es que la acumulación no deseada de existencias (EI) puede convertirse en demanda efectiva cuando la política de la autoridad monetaria aumenta la oferta monetaria para influir en la reducción de los tipos de interés y de esta manera provocar la demanda de inversión y conseguir la condición de equilibrio. Sin embargo, si bien se podría esperar que un aumento de la oferta monetaria reduzca los tipos de interés esto no sucederá si las preferencias por la liquidez del público aumentan más que la cantidad de dinero.

De hecho se puede caer en una trampa de liquidez en el que sucesivos aumentos de la oferta monetaria no se traduzcan en una reducción de la tasa de interés, la demanda de dinero por el motivo especulación puede ser perfectamente elástica a la tasa de interés y la deseada demanda de inversión que absorba la inversión no planeada nunca llegue. Los agentes económicos no muestran interés por los bonos, aumenta el desempleo, se reducen los salarios lo que dificulta las ventas de las empresas, lo anterior provoca una caída importante de la eficiencia marginal del capital (EMK), se reduce la demanda para nuevos proyectos de inversión y como consecuencia la ganancia de los empresarios. 

Como podemos ver tanto Keynes como Marx asocian el problema de acumulación capitalista con el stock de inventarios no realizados lo que como consecuencia reducen la Tasa Interna de Retorno (TIR), o Eficiencia Marginal del Capital (EMC) en el lenguaje de Keynes o Plusvalía en el lenguaje de Marx.

Remedio: para Marx no hay remedio, más que el cambio de sistema; mientras que para Keynes el remedio está en el estímulo de la demanda agregada que incentive el consumo y la demanda de inversión.


Dr. Israel E. Benavides Cerros

Economista, Administrador y Profesor Investigador UPOLI

Colaborador Dirección de Estudios Económicos & Sociales Polimates

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