Tras décadas hemos presenciado como al trascurso del tiempo el valor de nuestra preciada moneda “córdoba” se ha venido devaluando con respecto al dólar, representando una disminución en poder adquisitivo o poder de compra sobre los bienes y servicios nacionales e importados del exterior.

Historia
Para los años 1990 el tipo de cambio promedio andaba por 709,000 córdobas por dólar, lo que a su vez trajo serias consecuencias a la economía provocando una hiperinflación que inicio para los años 1987. Se hicieron esfuerzos en conjunto para frenar dicho fenómeno, parte de las medidas tomadas fue la implementación de una nueva moneda llamada “córdoba oro” el cual equivalía al uno por uno, un dólar por un córdoba oro, pero esto en el transcurso del tiempo no fue sostenible, y es para 1991 donde el córdoba se devalúa a 5 córdobas por dólar, posteriormente alcanzando la estabilidad inflacionaria a un dígito (3.5) en el año 1992, se busca como mejorar la sobre-valuación de la moneda provocada por el crecimiento del gasto privado y los salarios reales, en donde se presenta una nueva devaluación del córdoba del 20% quedando para el año 1993 a 6 córdobas por dólar, con el fin de evitar el rezago cambiario se adopta un sistema de mini-devaluaciones diarias con un 5% de devaluación anual. Esta devaluación se mantuvo hasta el mes de noviembre donde el deslizamiento se incrementó a un 12% quedándose así por 5 años, es hasta 1999 donde la devaluación se reduce a 9%, terminando el año a 6%, tras una política de control inflacionario.

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En el año 2003 se aprecia nuevamente como el incremento de los precios se desliga de la tasa de cambio y la devaluación e inflación vuelven a ser independientes, y es entonces para el 2004 donde se vuelve a dar el último cambio en la devaluación de la moneda pasando de 6 a 5% anual, sosteniéndose hasta la actualidad.

¿Cuál es la relación existente entre la política cambiaría y el incremento en los precios (inflación)?
En el caso de Nicaragua la política cambiaría representa una de las anclas nominales eficaces para controlar la inflación, he ahí la implementación de sistemas monetarios en temas de políticas de cambio para hacer frente al incremento indiscriminado de los precios.

¿Al aplicar una baja tasa de cambio fija, se podría obtener una inflación baja o moderadamente estable?
En este contexto para aplicar políticas cambiarías fijas se debe cumplir con los criterios del AMO (Área Monetaria Optima), dado que esta teoría dice que la implementación de tipos de cambios fijos son idóneos para los países con economías pequeñas y abiertas que posean alta relación con sus socios comerciales y que su movilidad laboral sea alta, sin embargo como ya se dijo el tipo de cambio solo representa un instrumento más para controlar la inflación, pero no es el único, ni tampoco podría controlar todas las variables que inciden en el incremento de precios, aunque el supuesto es que a menor tipo de cambio menor tasa de inflación.
La adopción de una tasa de cambio fija siempre basándonos en el supuesto de “a menor tipo de cambio menor tasa de inflación” no solo permitiría controlar los precios si no también que repercutiría en la tasa de cambio real la cual a su vez incidiría en la producción.

¿Por qué se dice que las tasas de cambio fijas inciden en la producción?
Por el lado de la oferta: con una tasa de cambio fija y una condición ceteris paribus sobre variables externa, el extranjero compraría mucho menos en el año 2017 con un dólar que lo que hubiese comprado en el año 2010 con el mismo dólar, todo esto por el efecto inflacionario lo que significa que su poder adquisitivo en lugar de mejorar empeoraría a lo que se traduciría a menos consumo en bienes nacionales y por ende podría minorar la producción por poca demanda.

Por el lado de la demanda: con una tasa de cambio fija una condición ceteris paribus sobre variables externa, al Nacional le resultaría barato el consumo de bienes y servicios importados o del extranjero, que los bienes nacionales y artesanales, eso provocaría una desestimulación en la producción nacional por el bajo consumo de bienes nacionales y un incremento en el déficit de la balanza comercial.

¿Qué es  una tasa  de cambio real, cuáles son sus variables y que relación posee con la producción?
La  tasa de cambio real es el precio relativo entre los bienes de distintos países en donde se relacionan variables internas y externas definidas de la siguiente manera:

TCR    =  (1+Di) (1+Ie)
(1+De) (1+Ii)

Donde TCR= Tasa de cambio real,

Di= Devaluación interna,

Ie= Inflación externa (ponderada),

De= Devaluación externa y

Ii= Inflación Interna.

En este caso la relación con la producción existe si la devaluación interna de un país (Di) es del 5% en un determinado periodo y en al mismo tiempo el país o socio comercial extranjero posee una inflación externa (Ie) considerable, el producto Nicaragüense por así decirlo se abarata permitiendo así tener mayor consumo por parte del extranjero y por ende incrementa la demanda.

Por otro lado si la devaluación externa (De) aumenta en un periodo, y al mismo tiempo se produce en el país una inflación interna (Ii) considerable en los precios de los productos, al nacional le será más rentable comprar bienes y servicios importados  que los producidos en su país, disminuyéndola demanda externa y minorando el consumo.

           
¿Qué tipo de política cambiaría posee Nicaragua fija, intermedia o flexible?
Considerando el deslizamiento de la moneda (córdoba) del 5% anual con respecto al dólar cotizándose actualmente en 30.4349 por dólar aproximadamente, puede decirse que se emplea una tasa de cambio intermedia lo que le permite seguir manteniendo un control sobre la inflación y la producción.

Basados en la experiencia observada durante los años del 2003 al 2016 sobre la estrecha relación entre la inflación y el deslizamiento o devaluación de la moneda, la entidad bancaria central BCN Banco Central de Nicaragua, sigue realizando esfuerzos por mantener controlado los índices de depreciación del córdoba con respecto al dólar, de igual manera establece tras cada acción medidas que no afecten de manera negativa a la producción y la balanza comercial.


Daniel Clemente Garcia Cruz

Colaborador de Estudios Económicos y sociales Polimates.

clemente@polimates.org

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