El Filósofo Político

El filósofo, deseoso de la sabiduría ética, es según Platón, un verdadero político. Para él, la política es una forma de incidencia del filósofo, amante de la realidad entera y una obra fecunda de la creadora filosofía.

Para profundizar y explicar la tesis mencionada desarrollaré en tres bloques la presente temática.

En primer lugar, para Platón el filósofo es un amante de la sabiduría, es Eros, “lo que quiere decir que es el Deseo, no un deseo pasivo y nostálgico, sino impetuoso” (Hadot, 1998: 58) un anhelante de las virtudes. El filósofo, como nos trasmite Platón (s.f) en El Banquete, se encuentra en medio del sabio y del ignorante por ser amante de la sabiduría (§ 204 b). El filósofo – Eros se encuentra en una posición intermediaria y mediadora entre los inconscientes de su no saber y los sabios, él es pues, un no sabio consciente de su no saber, que “[r]evela a los hombres algo del mundo de los dioses, del mundo de la sabiduría” (Hadot, 1998: 60).

El verdadero filósofo está consciente que “nunca alcanzará la sabiduría, pero puede progresar en su dirección” (Hadot, 1998: 59). Es el misterio y el siempre deseo del filósofo, la faena que emprende día a día para avanzar en dicha dirección.

En El Banquete, Platón caracteriza la personalidad de Sócrates, ofreciendo una imagen ideal de su persona. Esta caracterización es así mismo la del filósofo. Una de las características es la singularidad, que permite a Sócrates, y en el fondo al filósofo, meditar sobre el vivir, el actuar; conlleva a profundizar y conocer el interior, a la vitalidad del ser humano.

Otras características que nos ofrece Platón es la lucidez y serenidad en Sócrates (Hadot, 1998). Este, es dueño de sí, sabe dominar sus emociones y sentimientos, además, organiza y estructura su pensamiento.

El filósofo – Eros, amante de la sabiduría y con las diferentes cualidades que lo caracterizan, no lo distingue de los demás seres humanos sino que éste, consciente de sus deseos y características, busca el engendrar y fructificar lo que vive y piensa en la realidad que lo rodea, con la mayor simplicidad y humildad posible (Hadot, 1998).

En segundo lugar, para Platón, quien recibe una herencia socrática, deja entrever que la filosofía es un estado transcendente, una sabiduría que “representa la perfección del saber identificado con la virtud” (Hadot, 1998: 57).

Platón al igual que Sócrates, le interesa lo práctico, la virtud. Para ellos, la sabiduría es ética, donde lo más importante es el actuar coherentemente. Según el Banquete, la filosofía “no es la sabiduría sino un modo de vida y un discurso determinados por la idea de sabiduría” (Hadot, 1998: 59).

La filosofía para Platón, no es un saber por saber sino un saber hacer, un saber vivir, éste es un saber conducirse en la vida, que de acuerdo con Platón (s.f) en su carta VII, “sólo a partir de ella es posible distinguir lo que es justo, tanto en la vida pública como privada” (p. 2).

La filosofía conduce a la recta humanización y politización, porque en conformidad con Platón (s.f) “no hay ciudad ni individuo que puedan ser felices sin llevar una vida de sabiduría bajo las normas de la justicia” (p. 8). La filosofía conduce al verdadero bien del hombre, que es su felicidad, que se alcanza mediante la práctica de la virtud.

En tercer lugar, “[l]a intención inicial de Platón es política: cree en la posibilidad de cambiar la vida política por medio de la educación filosófica de los hombres que son influyentes en la ciudad” (Hadot, 1998: 70). Este es pues, el proyecto educador que se propone Platón.

Él vive en tiempos difíciles, en los cuales todos los estados están mal gobernados y necesitan de una reforma. Ve la necesidad de un cambio que penetre y transforme la sociedad, y he ahí el porqué “[n]o sólo quiso formar hábiles hombres de estado, sino hombres” (Hadot, 1998: 71) que sepan administrar correctamente la ciudad.

En este afán de Platón por hacer humana y verdadera la ciudad, piensa en inventar un poli logoi, que se base en la interiorización y la virtud moral (Rodríguez Adrados, 2003).

En la visión de Platón, decir política es decir moral, son para él lo mismo (Rodríguez Adrados, 2003). Esta política está íntimamente relacionada con la justicia que se cimenta sobre la verdad y el bien y se aplica al comportamiento social. La política de Platón se basa en ejercer la excelencia, en ser justos. La justicia como virtud moral, es el eje fundamental donde gira la política.

Para Platón entonces, el verdadero político es el que educa a sus conciudadanos a la verdad, es el que actúa justamente y se enamora de la virtud.

En conclusión, Platón relaciona profundamente filosofía y política. La primera, como un saber identificado con la virtud, un modo de vida y un discurso determinado, y la segunda, como una fecundidad de la primera, que se aplica en la sociedad.

Para Platón, el filósofo es político, un amante de la sabiduría, de la justicia y de las virtudes morales.

Referencias bibliográficas

Hadot, P. (1998). ¿Qué es la filosofía antigua? México: Fondo de Cultura Económica.

Platón. (s.f). El Banquete. Recuperado de http://ww2.educarchile.cl/UserFiles/P0001/File/articles-101756_Archivo.pdf

__________, Carta VII. Recuperado de http://phylosofiabachiller.blogspot.com/2008/11/versin-completa-de-la-carta-vii-de_1907.html

Rodríguez Adrados, F. (2003). Platón: La República. Fundación Juan March, Literatura y lengua. Recuperado de http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=86

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Show Buttons
Hide Buttons