¿Existe una diferencia cerebral entre los genios y no genios?

Es relativamente frecuente que formadores de todas las disciplinas recurran a la biología para explicar determinados comportamientos humanos. Y hacen bien, porque, igual que lo intenta este blog, la ciencia aporta luz a muchas de las acciones y reacciones de las personas. El problema es que, a veces, la falta de una base científica sólida hace que se recurra a simplificaciones peligrosas y carentes de fundamento.

Una de las más extendidas, y que a fuerza de repetirse ha conseguido calar hondo en el imaginario colectivo, es la que divide las capacidades y habilidades del pensamiento entre los dos hemisferios del cerebro y que sitúa, por ejemplo, a la creatividad en el derecho y a la capacidad analítica o a la lógica en el izquierdo. Así, se suele afirmar que los artistas, escritores o publicistas tienen muy desarrollado el hemisferio derecho de su mente, mientras que en ingenieros, matemáticos o científicos predomina el izquierdo.

Pues bien, esto es, sencillamente, una gran mentira pseudocientífica que nos ha dado para mucho.
Una doble mentira, en realidad, pues presupone indirectamente que el trabajo de un ingeniero, un financiero o un médico no requiere de creatividad (que no se lo digan al Dr. House…), o que el escultor o el novelista no necesitan aplicar lógica, orden ni estructura a sus obras. Aunque la principal falacia es la de esa supuesta compartimentación de las habilidades. Algunos van incluso más allá y, directamente, llaman a la parte derecha del cerebro la “emocional”, y a la izquierda la “racional”, como si nuestra mente fuera una pizza mitad barbacoa, mitad cuatro quesos.

La neurociencia, la de verdad, ya se ha encargado de desmontar esta teoría, demostrando que ambas mitades del cerebro trabajan de forma conjunta y cooperativa.

¿Se puede vivir sin hemisferio cerebral derecho?

Durante una estancia de la universidad de Harvard, tuve la oportunidad de conocer el caso de Nico, un argentino al que de niño le extirparon el hemisferio derecho del cerebro para tratar de detener el gravísimo problema de epilepsia que sufría. Una medida extrema pero necesaria, ya que los continuos ataques que sufría el niño no sólo le impedían llevar una vida normal, sino que incluso amenazaban seriamente su vida. Sus padres habían sido advertidos de las presumibles consecuencias derivadas de vivir sin una parte del cerebro. Problemas motores, dificultades en el habla… Tampoco, les anunciaron, podría aprender idiomas ni sería una persona demasiado creativa en el futuro. Pues bien, cuando yo lo conocí, Nico tenía alrededor de 30 años, y aunque mostraba una leve cojera en la pierna izquierda, desde luego no tartamudeaba, hablaba correctamente cinco idiomas y se había convertido en un artista plástico de cierto renombre. ¿Cómo era eso posible con su carencia? Primero porque ni Nico ni su familia se habían rendido, y esa fe y un enorme esfuerzo habían contribuido al milagro. Pero, sobre todo, porque una realidad fisiológica lo había permitido: su cerebro se había adaptado; asumiendo su hemisferio izquierdo todas las funciones.

El profesor de la Universidad de Drexel John Kounios es otro de los expertos que ha investigado la creatividad en la actividad cerebral. Realizó un experimento que consistió en poner a dos grupos de personas a realizar ‘puzzles de palabras’. Se ofrecen al sujeto tres palabras, por ejemplo, mar, vaso y viaje, y se le pide que construya una frase con ellas. Normalmente, hay dos formas de resolver estos acertijos. Las personas más metódicas lo harán muy rápidamente gracias a lo que se denomina “comprensión repentina”; mientras que las más creativas se caracterizan por su capacidad para ver múltiples realidades, lo que les lleva a tomarse algo más de tiempo para acabar ofreciendo resultados más inesperados. Ambas tipologías estaban representadas en el experimento y durante el mismo a todos ellos se les midió su actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional y electroencefalogramas.

Pues bien, los resultados mostraron que para el grupo del pensamiento lateral, creador de alternativas de respuesta múltiples –los llamados ‘creativos’- , la parte de su cerebro que mostraban actividad no era su hemisferio derecho ni el izquierdo, sino el lóbulo temporal en su totalidad, izquierdo y derecho en igual medida, y algunas áreas del lóbulo prefrontal, más asociado a pensamiento cognitivo.

Por su parte, las personas con capacidad para pensamiento más rápido, las que visualizaban con rapidez las palabras y respondían de inmediato, mostraban una actividad cerebral intensa en la corteza visual, que se encuentra ubicada en la parte posterior del cerebro.

Es decir, no se encuentran diferencias entre la función de los diferentes hemisferios cerebrales a la hora de medir procesos creativos y los procesos llamados lógicos; sino, más bien, una actividad cerebral en la que los dos hemisferios actúan de forma complementaria.


Créditos: Fernando Botella

Guillermo Cuadra
Guillermo Cuadra
Desde que nos damos cuenta de que somos seres concientes, pensantes y reflexivos, tenemos la obligación de indagar sobre el por qué y para qué existimos. Si es que tiene sentido la última pregunta.

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