Festival Cervecero 2016. ¿Qué fue lo que pasó?

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En vista de todo lo acontecido la noche de ayer en el Festival Cervecero 2016 en Nicaragua, Polimates ha decidido compartirles un pequeño artículo donde expondrémos algunos de los principales elementos a tomar en cuenta la próxima vez que consuman alcohol y por supuesto con el fin de informar les dejarémos algunos datos muy interesantes.

Existe la idea de que alcohol y agresividad van de la mano. Sin embargo, los expertos dicen que no es así. ¿Por qué algunas personas cuando beben se vuelven agresivas mientras que otras se vuelven simpáticas y alegres? Las investigaciones respecto a este tema aseguran que se trata de rasgos de personalidad de base que se potencian con el consumo de alcohol.  Esos rasgos serían la ira y la falta de mecanismo que registra las consecuencias de los actos y se dan sólo en algunas personas.

El estudio de los efectos del alcohol sobre el organismo y las conductas del ser humano, es un tema con una gran cantidad de investigaciones a sus espaldas. Sin recurrir a la obviedad de la importancia que tiene conocer cómo afecta a la salud (de lo cual, ya se encarga la medicina y algunos campos de la psicobiología) el estudio del alcohol tiene otro importante punto. Dado que el consumo de alcohol se extiende por todo el mundo, incluido por los países en los que la religión no lo permite (como la Islámica), es imprescindible entender cómo este afecta al desarrollo de conductas agresivas.

En psicología concretamente, la mayor parte de los estudios realizados sobre el tema son de carácter estadístico y descriptivo.  Es decir, recogen los datos cuantitativos en lo que respecta a consumo de alcohol de una población y la cantidad de agresiones producidas en la misma población. De este modo se puede comparar con otras poblaciones y observar, si a mayor consumo de alcohol mayor cantidad de conductas agresivas.

Evidentemente, este tipo de estudios arrojan mucha información, pero incompleta, ya que no demuestran causalidad. O lo que es lo mismo, que en una población haya mayor índice de conductas agresivas y consumo de alcohol, no implica necesariamente que el aumento  de conductas agresivas se deba al aumento del consumo de alcohol.

Es aquí, cuando entra la segunda técnica de investigación con el que cuenta la psicología, la experimentación.

El Experimento

Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio se plantearon la siguiente pregunta: ¿Por qué algunas personas cuando beben se vuelven tan agresivas y peligrosas, mientras que otras se vuelven simpáticas y alegres?

El siguiente estudio fue publicado en la revista Journal of Experimental Social Psychology.

El equipo de investigación encabezado por Brad Bushman pidió a casi 500 voluntarios(misma cantidad de hombres y mujeres),  que participasen en (lo que parecía) un simple juego.

Antes del experimento, se les administraba un cuestionario para cuantificar el sentimiento de responsabilidad por las consecuencias futuras de sus actos. O dicho de otra forma, con el cuestionario se pretendía medir el grado en que cada uno de los sujetos asume la responsabilidad de sus actos. De este modo, los investigadores pudieron clasificar a los sujetos en un grupo de irresponsables y otro de responsables. Además, se les dividía en dos grupos. A uno, se le daba una bebida con una cantidad de alcohol muy reducida, mientras que al segundo grupo, se les daba una bebida con una cantidad de alcohol suficiente como para entrar en un estado de embriaguez.

El “juego” consistía en apretar un botón, antes que el contrincante (iniciando de este modo, un clima de competición), cuando aparecía una señal. Pero realmente, un ordenador elegía al ganador de forma aleatorio, por lo que daba igual quien pulsase antes el botón.

El ganador después de cada pulsación, podía dar una descarga eléctrica a su contrincante eligiendo tanto la duración como la intensidad de la misma. Con esto, se podía medir el nivel de agresividad de los sujetos (cuanta más duración e intensidad de la descargar, más agresivo).

Los resultados

Si comparamos las puntuaciones de agresividad de los responsables con los irresponsables (ambos en estado sobrio), fueron los irresponsables los que mostraban mayor índice de agresividad, ya que daban descargas más largas e intensas a sus competidores.

Comparando ahora, los niveles de agresividad entre los irresponsables sobrios y los irresponsables ebrios se obtuvieron puntuaciones que confirmaban lo que todos esperaban, pero pasó algo sorprendente. ¡Los sujetos irresponsables ebrios puntuaron tan alto en agresividad, que las puntuaciones se salieron de la escala creada previamente por los investigadores! Y como comentó Bushman:

“Fueron, con mucho, el grupo más agresivo del estudio” –Refiriéndose al grupo de Irresponsables y ebrios-

La Interpretación

Como bien se sabe, el consumo de alcohol a niveles cognitivos, inhibe gran parte de nuestros mecanismos de autorregulación. Estos mecanismos normalmente permiten regularnos en contextos sociales, evitando que hagamos lo que nos apetece o lo primero que se nos pasa por la cabeza cuando el contexto no es adecuado. Cuanto mayor es la cantidad de alcohol, mayor es la desinhibición (de ahí lo de “sentirse desinhibido”).

Si a esto le sumamos, que la persona no suele hacerse responsable de sus actos, pues tendremos la combinación perfecta para explicar los resultados obtenidos en el estudio.

Michael McKloskey, de la Universidad de Temple, nos anima a ver estos resultados con cierto optimismo, ya que la impulsividad de los individuos es moldeable.

El hecho de que los impulsivos reaccionen (con o sin alcohol) de forma agresiva, se debe a un sesgo cognitivo. Dicho con otras palabras, las personas muy impulsivas, tienden a pensar del siguiente modo: “Si una situación me resulta frustrante o desagradable, es precisamente porque intenta fastidiarme.”

Es por ello, que si aprenden mediante diversas técnicas, a ver la situación de forma más objetiva, conseguirán aumentar la capacidad para mantener la calma y reprimir su ira.

Citando al autor, Michael McKloskey:

“Cuando las personas impulsivas llegan a dominar esta técnica adquieren un sentido de control y responsabilidad sobre las consecuencias.”

Conclusión

La diferencia entre agresividad e ira es que la agresión está destinada a otro mientras que la ira no está motivada por ningún fin en particular sino con la frustración que puede generar una situación. Los resultados de ese estudio confirman que el alcohol no aumenta la agresividad en todas las personas, ni en todas las situaciones y que la ira también juega un papel muy importante, incrementando el riesgo de este tipo de comportamientos.

Como el alcohol es un desinhibidor natural, acrescienta los rasgos de personalidad de base y los hace expresar cosas y tener reacciones que en otro contexto no se darían, sobre todo si tienen que alguien los está provocando o la situación les genera frustración.

“Si eres ese tipo de persona, que tiende a no medir las consecuencias, deberías mantenerte lejos del alcohol”

-Daniel Tejedor Pardo

Polimates & Psico Wisdom

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