Filosofía: ayer, hoy y siempre

“Apresurémonos por popularizar la Filosofía”  Denis Diderot, filósofo y enciclopedista francés

Hablar y escribir sobre Filosofía es hablar y escribir sobre una de las más antiguas y profundas cosmovisiones que el ser humano ha edificado para explicarse lo que le rodea. El significado etimológico de la palabra Filosofía (del griego philos = amor y sophia = sabiduría) es amor a la sabiduría, definición que continua vigente en nuestros tiempos de contemporaneidad. Amor y sabiduría en una misma palabra resume el espíritu de los grandes sistemas filosóficos que han tenido por propósito elevar al ser humano a un estadio feliz de fraternidad y entendimiento en torno a las cuestiones fundamentales de su existencia. Desde la antigüedad hasta nuestros días, la Historia de la Filosofía ha estado caracterizada por personajes atípicos que han adoptado un estilo de vida orientado al conocimiento y la práctica de una concepción del mundo que busca contribuir al mejoramiento de la civilización humana.

Pero la dialéctica de fuerzas progresivas y reaccionarias que acontecen en el seno de la humanidad, ha causado no pocas veces que aquellos dotados de un espíritu de búsqueda y enseñanza de la verdad encuentren en sus semejantes un infame espíritu de envidia y conspiración. Es así como el exilio de Solón, el juicio de Anaxágoras, la pena capital contra Sócrates, la esclavización de Platón, las asechanzas sobre Aristóteles, la lapidación de Hypathia, la muerte de Giordano Bruno en la hoguera, la interpelación a Galileo Galilei y  las persecuciones a Rousseau, son algunos de los funestos casos que demuestran esa fuerza dantesca que ha hecho que el ser humano cometa contra sí mismo los más viles atentados contra los hombres de sabiduría que han dedicado sus vidas a adelantar las civilizaciones a fuerza de virtud y talento. A los casos mencionados permítaseme agregar la crucifixión de Jesús de Nazareth y el asesinato de Mahatma Gandhi, hombres de sabiduría lato sensu que no figuran en la genealogía de la filosofía occidental.

De lo anterior se deduce que muchos de los que han vivido bajo el adagio vitam impendere vero, pregonando un mundo más feliz, culto y próspero, se han visto inmersos en situaciones complicadas con giros y desenlaces dramáticos. Sócrates es el caso más emblemático en la filosofía occidental al haber pasado a la historia como el primer filósofo en ser condenado a muerte por una “justicia” impartida por juzgadores con trazas de bergantes. Esto desmiente la creencia que los filósofos son seres extraños que eligen un estilo de vida orientado exclusivamente al ocio, la introspección y la ciencia libresca (lo cual no significa que no sean rasgos presentes en este género de individuos). Si se escudriñan las biografías de estos personajes, no será sorpresa descubrir que además de una vida de pensamiento, erudición, enseñanza y escritos, se nos revelará el retrato de seres humanos que siendo excepcionales no estuvieron exentos de calamidades y peligros, principalmente cuando revolucionar las ideas dominantes de su tiempo significó desafiar el poder establecido y profanar intereses creados.

Afortunadamente habiendo filósofos siempre habrá Filosofía: Todos somos naturalmente filósofos por disponer del don de filosofar, estos es, contemplar, discurrir, metodizar y actuar. Los filósofos más notables se han preocupado por las cuestiones fundamentales de la existencia humana como la razón y la fe, la vida y la muerte, la naturaleza y la sociedad, los dioses y el mundo. La búsqueda de la verdad como conocimiento teórico y práctico fruto de la razón es la esencia del espíritu filosófico. Ya Kant dijo que no se trataba de saber filosofías sino ser filósofo, sentencia que sintetiza al  homo philosophicus.  Sócrates antes dijo que una vida no reflexionada no es digna de ser vivida, pues el buscar la verdad implica someter toda creencia, idea o concepto a juicio crítico antes que aceptar por verdadero la opinión popular, la creencia, la tradición y, en una palabra, lo preestablecido.

No es por nada que la Filosofía es llamada usualmente como «madre de las ciencias» o «ciencia de las ciencias». En contraste, hoy en día la Filosofía pareciera haber perdido estatus. El filósofo ya no goza injustamente del mismo estatus social que tienen el científico, el artista, el político o el líder religioso. Mas el caudal de sabiduría que nos proporcionan los exponentes de la Filosofía es vasto y la historia de la Filosofía es una galería de majestuosos sistemas filosóficos que han dado sentido a las vidas de millones de almas curiosas y han dado respuesta a muchas interrogantes y polémicas de cada tiempo. Dado que la curiosidad, la duda y la reflexión siempre estarán presentes en el género humano, también lo estará la Filosofía como una cosmovisión que de modo integral e integrado le da sentido teórico y práctico a la existencia de cada individuo con respecto a todo lo que le rodea.

Ser filósofo es el despertar consciente de la vida como algo más que un simple viaje inevitable hacia la muerte. De este modo, la actividad filosófica se nos presenta vital como el agua potable. Ella nos hace ver la existencia como un todo, la historia como devenir y al individuo como agente de cambio. Filosofar es activar los sorprendentes poderes de la mente humana. Este oasis del saber si bien se fue difundiendo gracias a los amigos de la sabiduría, las escuelas de filosofía y los sistemas filosóficos, no debe olvidarse que nació como el ejercicio de la razón ante lo tenido como incuestionable y socialmente aceptado. Lo dicho, válido en cualquier tiempo, nos lleva a aseverar que la Filosofía puede haber perdido estatus pero no vigencia. Habrá Filosofía hoy, mañana y siempre.

El filósofo se caracteriza por su humanismo universal, sin importar que se manifieste tan optimista como era en Leibniz o tan pesimista como era en Schopenhauer. Las diferentes maneras de humanismo en los filósofos no es más que la expresión del carácter disímil ante la dualidad de nuestra especie como la bondad/maldad, la justicia/injusticia o la sabiduría/ignorancia, pero siempre con un denominador común: la preocupación por la condición humana. Ser filósofo es el acto rebelde de negarse a vivir de modo irreflexivo la sucesión de días, cuya rutina prefabricada se asemeja a una caverna o a una cárcel, para pensar sobre algo que es trascendente. La Filosofía es capaz de mostrarnos la esencia de las formas, la realidad objetiva de la realidad aparente, lo verdadero de lo falso, lo natural de lo virtual, como lo que le es revelado a Neo por Morfeo en el film The Matrix (1999). La matriz en el film viene siendo lo falso, lo aparente, lo virtual, lo alienante, lo distractor; salir de la matriz es el despertar filosófico, caso contrario –usando la recordada línea del film– The Matrix has you!

Filosofar es meditar de modo personal e introspectivo como nos invita el maestro de Kung Fu o pasar a la acción colectiva y transformadora como nos exhorta Karl Marx en su onceava tesis sobre Ludwig Feuerbach. Son muchos los caminos dentro la misma Filosofía para encontrar el sentido, la luz y la verdad que cada mente curiosa y valiente busca. En cualquiera de los casos, se trate de un místico Confucio predicando sobre la moral; un errante Diógenes ironizando sobre las costumbres sociales; un absorto Newton observando la caída de los cuerpos; un elevado Hegel abstrayéndose en las leyes que rigen la lógica del cambio; un sagaz Smith escribiendo sobre los fundamentos de la economía política o un melancólico Kierkegaard externando sus cavilaciones y angustias en un diario; son las distintas formas expresando lo mismo: ser filósofo. Mientras haya amor a la sabiduría habrá filósofos y habiendo filósofos habrá Filosofía. Su vigencia se reafirma por encima del estatus que se le niega. Ya se ha escrito que los intereses creados de los lugares y los siglos hacen adulteración, ocultamiento y/o acaparamiento de la buena sabiduría para distraer y enajenar a la humanidad con formas ideológicas malsanas (políticas, religiosas, sectarias, comerciales, etc.).

Mi intención, estimados lectores, es invitaros a penetrar en lo que llamamos FILOSOFÍA, sin torres de marfil ni formalismos ni academicismos, entendiéndola como don, intuición, razón, estudio, convicción, vitalidad, liberación y cambio. Os invito a esta cosmovisión que contiene en una palabra nada menos y nada más que amor y sabiduría (dos fuerzas de la conciencia humana); la de los grandes maestros de la humanidad; la que ha desenmascarado la estulticia, la falsedad, la ignorancia y la mentira; la que ha suscitado conjuraciones contra las mentes preclaras y las conciencias despiertas al conmocionar el status quo en cada lugar y siglo. Esto pareciera cosa de superhombres al decir de Friedrich Nietzsche, el filósofo que aseveró ser lo suficientemente fuerte como para partir la historia en dos. ¡Filósofo: curioso, pensante, moralista, racionalista, educador, humanista y científico! ¡Maestro de todos los tiempos! ¡Leed esto: sed siempre como Prometeo, emancípanos de las cadenas del prejuicio y la ignorancia; seguid siendo exponente de la virtud y el genio! ¡Dadle sentido, luz y verdad a esta inefable humanidad…, recóbrale su cordura y denúnciale su locura!


Lic. Marco Aurelio Peña Morales

Miembro del Área de Humanidades & Ciencias Sociales Polimates 

marcoaurelio@polimates.org

@MarcoAureli2012 

10 Comments

  1. Guillermo Cuadra dice:

    Bellísimo artículo. Mis felicitaciones al autor.

  2. Israel Benavides dice:

    Buen Articulo Marcos

  3. kenny dice:

    Muy copado…todos aquellos que nombras son muy distintos… me gusta, me falto más caracteres ..espero más.. grax

    • Marco Aurelio Peña Morales dice:

      Tiene razón Kenny. Son muy distintos. Esa era la idea al nominarlos. La filosofía tiene personajes y caminos distintos, pero todos tienen como denominador común el pensar sobre la condición humana. Ya publicaremos más sobre estos temas. Gracias por seguirnos.

  4. L.P. Daniel R. Moreno dice:

    Interesante. Saludos desde Monterrey, México.

    • Marco Aurelio Peña Morales dice:

      Honor el que nos hace contar con gente desde Monterrey que le de seguimiento a nuestros trabajos. Saludes a la distancia.

  5. Carlos de Jesús Herrera dice:

    muy inspirador

    • Marco Aurelio Peña Morales dice:

      Esa era la idea Carlos, que el artículo suscitara inspiración. La razón filosófica es válida en el siglo XXI como lo fue en la antigua Grecia.

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