La Teoría Universos Paralelos

Universos paralelos: ¿realidad o ficción?

Los mundos paralelos son para muchos la explicación a eventualidades extrañas, episodios mentales, psicológicos,  de las cuales es testigo el ser humano en su día a día, unos lo relacionan con la forma de vida que se lleva dadas las decisiones tomadas por seres idénticos en universos paralelos, otros opinan que eso explica lo que comúnmente conocemos como episodios mentales denominados Deja Vu (ya vivido) , Jamais vu(‘nunca visto’) , Presque vu (‘casi visto’) entre otros.

La teoría de los Universos paralelos es una hipótesis física, en la que entran en juego la existencia de varios universos o realidades relativamente independientes. El desarrollo de la física cuántica, y la búsqueda de una teoría unificada (teoría cuántica de la gravedad), conjuntamente con el desarrollo de la teoría de cuerdas, han hecho entrever la posibilidad de la existencia de múltiples universos paralelos conformando un multiuniverso.

Los universos paralelos llega a ser un tema controversial ya que para muchos místicos es posible que exista mundos en donde la forma de vida de un individuo cambie en relación a las decisiones tomadas por el otro en un mundo diferente.

Teoría de los universos paralelos

Una de las versiones científicas más curiosas que recurren a los universos paralelos es la «interpretación de los universos múltiples» o «interpretación de los mundos múltiples» (IMM), de Hugh Everett. Dicha teoría aparece dentro de la mecánica cuántica como una posible solución al «problema de la medida» en mecánica cuántica. Everett describió su interpretación más bien como una meta teoría. Desde un punto de vista lógico la construcción de Everett evade muchos de los problemas asociados a otras interpretaciones más convencionales de la mecánica cuántica. Recientemente, se ha propuesto que universos adyacentes al nuestro podrían dejar una huella observable en la radiación de fondo de microondas, lo cual abriría la posibilidad de probar experimentalmente esta teoría.

El problema de la medida es uno de los principales «frentes filosóficos» que abre la mecánica cuántica. Si bien la mecánica cuántica ha sido la teoría física más precisa hasta el momento, permitiendo hacer cálculos teóricos relacionados con procesos naturales que dan 20 decimales correctos y ha proporcionado una gran cantidad de aplicaciones prácticas (centrales nucleares, relojes de altísima precisión, ordenadores), existen ciertos puntos difíciles en la interpretación de algunos de sus resultados y fundamentos (el ganador del premio nobel Richard Feynman llegó a bromear diciendo:

creo que nadie entiende verdaderamente la mecánica cuántica.

El «problema de la medida» se puede describir informalmente del siguiente modo:

  1. De acuerdo con la mecánica cuántica, un sistema físico ―por ejemplo un conjunto de electrones orbitando en un átomo― queda descrito por una función de onda. Dicha función de onda es una expresion matemática que supuestamente describe la máxima información posible que contiene un estado puro.
  2. Si nadie externo al sistema ni dentro de él observará o tratara de ver cómo está el sistema, la mecánica cuántica nos diría que el estado del sistema evoluciona deterministicamente. Es decir, se podría predecir perfectamente hacia dónde irá el sistema.
  3. La función de onda nos informa cuáles son los resultados posibles de una medida y sus probabilidades relativas, pero no nos dice qué resultado concreto se obtendrá cuando un observador trate efectivamente de medir el sistema o averiguar algo sobre él. De hecho, la medida sobre un sistema es un valor aleatorio entre los posibles resultados.

Eso plantea un problema serio: si las personas y los científicos u observadores son también objetos físicos como cualquier otro, debería haber alguna forma determinista de predecir cómo tras juntar el sistema en estudio con el aparato de medida, finalmente llegamos a un resultado determinista. Pero el postulado de que una medición destruye la «coherencia» de un estado inobservado e inevitablemente tras la medida se queda en un estado mezcla aleatorio, parece que sólo nos deja tres salidas:

(A) O bien renunciamos a entender el «proceso de decoherencia», por lo cual un sistema pasa de tener un estado puro que evoluciona deterministicamente a tener un estado mezcla o «incoherente».

(B) O bien admitimos que existen unos objetos no físicos llamados «conciencia» que no están sujetos a las leyes de la mecánica cuántica y que nos resuelven el problema.

(C) O tratamos de proponer una teoría que explique el proceso de medición, y no sean así las mediciones quienes determinen la teoría.

Diferentes físicos han tomado diferentes soluciones a este «trilema»:

  1. Niels Bohr, que propuso un modelo inicial de átomo que acabó dando lugar a la mecánica cuántica y fue considerado durante mucho tiempo uno de los defensores de la «interpretación ortodoxa de Copenhague», se inclinaría por (A).
  2. John von Neumann, el matemático que creó el formalismo matemático de la mecánica cuántica y que aportó grandes ideas a la teoría cuántica, se inclinaba por (B).
  3. La interpretación de Hugh Everett es uno de los planteamientos que apuesta de tipo (C).

El principio de simultaneidad dimensional establece que dos o más objetos físicos, realidades, percepciones y objetos no físicos pueden coexistir en el mismo espacio-tiempo. Este principio tiene correspondencia biunívoca con la teoría de IMM (interpretación de mundos múltiples) y la teoría de multiverso de nivel III, aunque no ha sido planteado por Hugh Everett, ni tampoco por Max Tegmark.

Sin embargo, en una encuesta sobre la IMM llevada a cabo por el investigador de ciencias políticas L. David Raub, que entrevistó a 72 destacados especialistas en cosmología y teóricos cuánticos, dio los siguientes resultados:

  1. Sí, creo que la IMM es correcta: 58 %
  2. No acepto la IMM: 18 %
  3. Quizás la IMM sea correcta, pero todavía no me convence: 13 %
  4. No tengo una opinión a favor ni en contra: 11 %

 Otros físicos destacados como Steven Weinberg o John A. Wheeler se inclinan por la corrección de esta interpretación. Sin embargo, el apoyo de importantes físicos a la IMM (interpretación de los mundos múltiples) refleja sólo la dirección que está tomando la investigación y las perspectivas actuales, pero en sí mismo no constituye ningún argumento científico adicional en favor de la teoría.

Los agujeros negros como entrada a los universos paralelos

Se ha apuntado que algunas soluciones exactas de la ecuación del campo de Einstein pueden extenderse por continuación analítica más allá de las singularidades dando lugar a universos espejos del nuestro. Así la solución de Schwarzschild para un universo con simetría esférica en el que la estrella central ha colapsado comprimiéndose por debajo de su radio de Schwarzschild podría ser continuada analíticamente a una solución de agujero blanco (un agujero blanco de Schwarzchild se comporta como la reversión temporal de un agujero negro de Schwarzschild). La solución completa describe dos universos asintóticamente planos unidos por una zona de agujero negro (interior del horizonte de sucesos).

La temática de los universos paralelos al igual que otras aficiones por la cuales se preocupa por descubrir el ser humano es muy frecuente en la ficción. Isaac Asimov, en su novela Los propios dioses propone la idea de universos paralelos muy diferentes donde las constantes universales han colapsado en diferentes valores dando características únicas a cada universo. Asimismo, propone la idea de la posible interacción entre estos universos a través del intercambio. (wikipedia, 2016)

Los universos paralelos seguirán siendo un tema de controversia entre muchos, científicos y cosmólogos, pero estará en decisión de cada persona el juzgar las acciones por las cuales pasamos como si fuese parte de un destino que ya tenemos predeterminado, o la consecuencia de las acciones de un ser idéntico en otro universo.

Desde el punto de vista religioso no se ha mitigado sobre el existencialismo de mundos múltiples, ya que lo que mayormente se alega es que todo en cuanto existe y sucede y persiste es por “obra de Dios” quien nos envía señales y episodios mentales para corregir nuestras acciones.

Entretanto la mecánica cuántica sigue persistiendo en poner en evidencia la hipótesis de la existencia de mundos múltiples, al ser humano no  le queda más que contemplar sus recuerdos como episodios vividos por sus hermanos gemelos de otra dimensión y seguir pensando que cada que se tiene un Deja- vu es la visión de algo que en otro mundo ya has vivido, para otros es el primer paso para convertirse en videntes, pero en realidad es el principio de una hipotética teoría más, dispuesta a ser descubierta.

Referencias:

1.(wikipedia, 2016)

2Interpretación de universos múltiples de Hugh Everett.

Enlaces externos.


Daniel Garcia.

Colaborador de Ciencias y Tecnologías Polimates.

Direccion de Estudios Económicos y Sociales Polimates.

garciad@yahoo.com.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Show Buttons
Hide Buttons