El placer armonioso aniquilado

El placer armonioso aniquilado

Ya lo deja dicho el gran Twain, “la historia no se repite, pero se rima”. Sea pues, que la historia al eternismo encontrado al fin,  se da con hecho diferente pero suena igual, y como una estrofa poética así se va escribiendo. ¿Se habrá Unamuno, referido a este eternismo, cuando emprendía en combatir al modernismo, llevado a la panamericaneidad? No. El caso es que, Unamuno nunca normó una tendencia con carácter futurista de los estilos a la buena poesía. Él, quien pretendía contribuir a la renovación estética de su península, nunca imaginó tropezar con la piedra del movimiento dariísta juzgado por él, como cursilería intrascendente, movimiento aguardado por el arte de la poesía preciosista que evadía la realidad y la prosa rigurosa con carácter cosmopolita, o sea, adversar a las sociedades tradicionalistas inmutadas al oficialismo  en sujeción a las ideas, ante los problemas habituales entre lo hispánico y lo americanista. ¿Es entonces, exquisito lector, el modernismo, una rebeldía?

El modernismo, como ya he mencionado, es la cola de las gloriosas épocas, vino con un tropel de dianas a derribar muros de letargo. Su panamericanismo sirvió para que la literatura no sólo esté sometida en el ibérico vientre. Y es así, que hoy me calzo en hablaros de su cinética musical, sus odas como sinfonías, sus sonetos como sonatas, sus cuartetos como minuetos, sus romanzas como valses, sus sátiras como polkas y más armonía con qué asociar su genio, genio que se turbaba en emociones de allegros, schersos,  adagios y notas graves. Ritmos concebidos por el gozo sonoro, el gozo placentero de la rima, esa fibra sublime del espíritu estético de la poesía, ya hoy en decadencia, para unos, nostálgica con pretensión reivindicatoria, para otros, lapidada y la vez satanizada como si hay superstición al sonido repetido,  cuando en la contemporaneidad se lee para ejemplo una cuarteta inspirada así:

No me doblegue, el necio crear del exteriorismo

ni que mi pluma, como chapada a la antigua

sea señalada, para mí, esa es crítica exigua;

es libre mi forma, porque soy libre yo mismo.

La suculenta lectura con las sublimes rimas, nunca estuvo más sucumbida con éste manifiesto  libertario, sucede en la vaga y desordenada versinarropatía, donde no sabemos si su distribución de palabras es biforme, rematando en la ausencia absoluta del ritmo. Ritmo que lo encontramos en el ejemplo del cuarteto ya expuesto, y que los seguidores del exteriorismo, quizá dirían, lo insolente que suena hoy, leer esa decadencia persistente. Si bien sabemos, la generación del 27, sin polémica alguna, su lenguaje popular establecido, nunca dejó el vibrar de la rima, aún si podemos decir que es la primera manifestación literaria en promover el verso libre, enseguida la vanguardia, que entra con deseos de destronar el reinado del modernismo, pero trabaja su lugar, en desprenderse de la temática convencional y conserva un ritmo interno; no obstante, es el movimiento que levantó la distorsión literaria, y encabezar hasta nuestros días, el verso libre, inyectando en éste, la formula aniquiladora de la métrica, en lo más esencial la rima.

Y como dicta el último verso:

es libre mi forma, porque soy libre yo mismo.

Los restauradores diríamos que, a como somos ahora del verso libre, somos libres de construir estrofas con rima, advertidos en que se cuiden las estrofas del enfermizo ripio, que no es más que un sarro versificado, donde se denotan rimas frustradas, esto en consecuencia de un precario léxico o economía superlativa de palabras. Éste sarro suele suceder en los poetastros, que irritan al arte poético, con adjetivaciones prefabricadas, y terminan en la insuficiencia cuando nada nuevo de imagen y ritmo han creado.

La buena rima en la composición de los géneros poéticos, invitan a la sensualidad, a la sensibilidad de los sentidos neurológicos, a la diversión de estimular el lenguaje y a la cognitiva comprensión, en que el sonido  repetido sea coherente.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Show Buttons
Hide Buttons