Sociopolítica

Fidel Castro Ruz: ¿Lo absolverá la historia?

By 27 noviembre, 2016 enero 29th, 2017 No Comments

“’El Estado soy yo’, sentencia soberbia de un rey sol, pretensión silenciosa de muchos gobernantes”

Palabras Preliminares

Ha muerto Fidel Castro Ruz, uno de los personajes más notables de la política internacional y uno de los más influyentes en América Latina durante la segunda mitad del siglo XX. Tras su muerte, millones de admiradores y detractores se han hecho escuchar y una vez más su figura (ahora post mortem) vuelve a ser objeto de polémicas discusiones al evaluar sus casi cincuenta años de gobierno siendo el dirigente político más poderoso en la República de Cuba. ¡Cuántos políticos sin importar su signo ideológico no desearían ostentar el poder de modo tan prolongado y en tal magnitud!

Más allá de las emociones que brotan a flor de piel, consecuencia natural de los testimonios y experiencias de millones de personas cuyas vidas estuvieron determinadas para bien o para mal por los discursos y las acciones de este ambivalente personaje, ¿qué podemos decir de este político además de su carisma, su oratoria, su predilección por mucho tiempo al habano y su larga permanencia en el poder vestido de uniforme verde olivo? El balance no es nada fácil cuando se trata de políticos. Un economista norteamericano (cuyo nombre me excuso citar pues no lo recuerdo) escribió que la historia no es más que el saqueo de riquezas y el derramamiento de sangre en las sociedades por decisiones tomadas por políticos. Esta reflexión nos advierte de la naturaleza volátil y peligrosa del político.

El Asalto al Cuartel Moncada, la Revolución Cubana y el Guerrillero Heroico

El Dr. Fidel Castro Ruz, abogado de profesión, al liderar el asalto al cuartel Moncada en 1953, conocido como el movimiento 26 de julio, fue capturado y hecho prisionero. Ante sus acusadores y sus juzgadores, en su discurso de defensa, profirió la que probablemente sea su frase más célebre: “… condenadme, no importa, la historia me absolverá…”.  El asalto al cuartel Moncada sería el preámbulo de la lucha armada liderada por Castro contra el gobierno del dictador Fulgencio Batista. Tras el exilio en México, se embarcaría en el Granma para luego internarse en las montañas cubanas de Sierra Maestra comandando una guerra de guerrillas junto a Ernesto “Ché” Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Huber Matos, Juan Almeida y otros compañeros de lucha. La Revolución Cubana triunfaría finalmente el 1 de enero de 1959, con lo que se pondría fin al régimen de Fulgencio Batista, una de las dictaduras militares de derecha características de esa época en América Latina.

Cuando los barbudos insurgentes conquistaron el poder político en Cuba, hicieron ebullición en la región latinoamericana toda clase de movimientos políticos, sociales y estudiantiles, los cuales se mostraron rebeldes frente a regímenes políticos militares de extrema derecha aliados de Estados Unidos de América (EE.UU). Los que inspiraban este espíritu continental de lucha contra las dictaduras se trataban de jóvenes guerrilleros con rostros místicos y fuertes convicciones revolucionarias que discursaban sobre una organización democrática de la política cubana y latinoamericana. Con el triunfo de la Revolución Cubana, el arquetipo del guerrillero heroico se sublimaría en América Latina como  símbolo de lucha contra gobiernos dictatoriales.

¿Era la Revolución Cubana una Revolución Socialista de Tipo Marxista?

Se acabarían los días en que la isla era el destino turístico de la mafia norteamericana, pero EE.UU mantendría sus órganos de inteligencia en ciernes sobre las acciones del gobierno revolucionario cubano, ya que sus intereses en la isla caribeña  databan desde su victoria contra la corona española. La vorágine de los acontecimientos haría que las relaciones con EE.UU se tornaran cada vez más hostiles (problema que derivaría en la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países y el embargo económico) y el gobierno revolucionario cubano terminó aliándose con la Unión Soviética (URSS) en el contexto de la Guerra Fría. El sentimiento anti-norteamericano se generalizó al fracasar la invasión en Playa Girón, Bahía de Cochinos, la cual contó con el visto bueno del titular de la Casa Blanca. Estos sucesos fueron cruciales y ameritan estudios adicionales para entender lo que se vendría después. En lo sucesivo, Fidel Castro se posicionaría como el máximo líder de la Revolución Cubana y un par de años después del triunfo revolucionario anunciaría que se trataba de una revolución socialista.

Fidel Castro, quien tenía el perfil de un líder revolucionario de origen, convicción y discurso liberales, de pronto se confesó marxista-leninista y los revolucionarios cubanos se sometieron al aprendizaje intensivo de manuales de adoctrinamiento provenientes de la URSS, lo que se entremezcló con su lectura de literatura romántico-liberal como la poesía de José Martí (véase el juicio contra el comandante Huber Matos por oponerse al viraje de la Revolución Cubana al comunismo soviético). Este brebaje ideológico (sin fundamentos científico ni filosóficos) supuso que la noción del guerrillero heroico, habiendo cumplido un rol fundamental en el derrocamiento de un gobierno dictatorial, se extendiera a todos los asuntos del nuevo Estado Revolucionario. Los guerrilleros se convertirían a la larga en la nueva clase burocrático-militar, y, controlando por completo el aparato estatal, llegarían a tomar las decisiones más importantes de la vida política cubana sometiendo a su autoridad todas las demás clases de orden civil. Se cumplió aquella ley de la dialéctica que dice toda cosa tiende a transformarse en su contrario.

¿Era el proceso revolucionario cubano una revolución socialista de tipo marxista? No. ¿Era una revolución de obreros y campesinos? No. ¿Era Cuba una economía con fuerzas productivas tan avanzadas con respecto a sus relaciones sociales de producción que transitaría hacia un nuevo modo de producción? No. ¿Se trataba aquello de un proceso conducido por la clase trabajadora organizada que sería sepulturera de un sistema capitalista altamente industrializado en crisis, bajo los supuestos escritos con rigor científico por Karl Marx en el Das Kapital (1867)?  No. Ni Marx & Engels, ni Kautsky, ni Leninni Rosa Luxemburgo, ni ningún otro pensador socialista respetado, concibieron el socialismo científico como la socialización de caña de azúcar, burdeles y casinos en un país subdesarrollado.

Consolidación del Poder: La Sovietización de Cuba y el Discurso Anti-Imperialista

Habiendo liderado Fidel Castro la toma del poder con las armas, se convenció que su existencia y su lucha en adelante sólo podía tener sentido conservándolo. Su consolidación en el poder iría aparejada con la sovietización de Cuba. Los caribeños adoptarían como organización política el esquema de partido único y la burocracia del comunismo soviético. Fidel Castro se volvía un demóstenes en la tribuna con su socialismo de consignas y su discurso anti-imperialista (pobre en materia de economía política a diferencia del anti-imperialismo de Hobson, Lenin o Haya de la Torre; en cambio, más parecido en lo bélico-heroico al de Augusto C. Sandino) esgrimido fundamentalmente contra los EE.UU en el contexto de la Guerra Fría.

El discurso de la revolución como algo permanente, como algo vivo, como un ente sacralizado y superior a cualquier otra idea, fue el contenido esencial de las mejores disertaciones políticas del guerrillero líder de Sierra Maestra y, por ende, de las ideas políticas dominantes en Cuba. En este sentido, cuando el poder se toma por revolucionarios, se ha dicho que todo el mundo sabe cuándo empieza una revolución pero nadie sabe exactamente cuándo termina. Y Fidel nunca estuvo dispuesto a que ese concepto divinizado, inmutable, sagrado y absoluto (encarnado en su persona) de la revolución terminara. Vio desfilar a presidentes de los EE.UU, a primeros secretarios del Partido Comunista de la URSS y a presidentes latinoamericanos, mientras sedujo y cautivó con su palabra al pueblo cubano gracias a sus excepcionales cualidades expresivas y oratorias.

Liderazgo Indiscutido, Dictadura de Izquierda y Colectivismo Subvencionado

Su semblante y presencia imponente, su audacia, sus habilidades oratorias, sus gesticulaciones histriónicas, su personalidad enérgica, su desenvolvimiento ante los periodistas y las cámaras, quizás ayuden a explicar psicológicamente porqué Fidel se impuso como líder indiscutido de su partido y país; por otro lado, sus grados de Comandante en Jefe de la Revolución, Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, quizás ayuden a explicarlo desde un punto de vista político. Su discurso romántico-liberal sobre la independencia, la soberanía y la libre autodeterminación de los pueblos; sus consignas (al estilo de Sandino) de patria o muerte venceremos; su ayuda humanitaria (brigadas de médicos, profesores, técnicos, etc.) y su posición rebelde contra los EE.UU, fortalecieron su liderazgo y le hicieron fama de paladín de las causas sociales.

En contraste, a pensar de muchos, Castro se convirtió en el líder de una dictadura de izquierda que sustituyó el antiguo color del uniforme militar del  régimen de Batista por el color verde olivo como símbolo de un nuevo régimen de bota militar con signo ideológico invertido. El colectivismo forzado y subvencionado de la economía cubana estuvo al margen del pensamiento económico moderno y, a pesar de algunos indicadores sociales sobresalientes, su desempeño económico fue deficiente. El aparato estatal se infló y la clase burocrático-militar se convirtió en la clase dominante con los recursos económicos disponibles a su merced. La iniciativa económica privada fue anulada por completo sin tener ningún tipo de incentivo el interés personal y el espíritu de empresa como premisas fundamentales para el consumo adecuado de las familias, la producción eficiente de las empresas y, en general, el buen funcionamiento de un sistema económico.

La Caída del Campo Socialista, las Reformas de China Continental y la Ciencia Económica

La caída del muro de Berlín y la reunificación de Alemania; la disolución de la Unión Soviética; la transición a economías de mercado de los países de la Europa del Este y el gran viraje de las economías vietnamita y china; fueron transformaciones que reconfiguraron el orden político mundial con sorprendente rapidez sin que Fidel Castro y sus camaradas tomaran acciones que revolucionaran sus propios dogmas político-ideológicos de la escolástica soviética para oxigenar a la economía cubana buscando alternativas que mejorasen la calidad de vida de sus ciudadanos. La actitud obstinada de una persona tiene un costo personal; pero la actitud obstinada de una persona en nombre de un pueblo tiene un costo social de consecuencias inestimables. El Comandante en Jefe se arrogó la misión de des-colonizar naciones del tercer mundo (herencia intelectual de las palabras “uno, dos, tres…, muchos Vietnam” del “Che”, la Tricontinental y la tesis trotskista de la revolución mundial) mientras en su propio país se negaron libertades individuales y derechos fundamentales del pensamiento político moderno.

Los chinos con sus geniales reformas económicas abandonaron el revisionismo y la rigidez ideológica desmontando el falso paradigma que socialismo es sinónimo de pobreza; todo lo contrario, el socialismo como teoría económica busca aumentar los niveles de producción mejorando el nivel de bienestar social a través de una distribución y redistribución justa de la riqueza. El acercamiento con EE.UU en tiempos de Mao Tse Tung y las reformas económicas continuadas con Deng Xiaoping (véase la teoría del gato) explica de modo interesante, a partir de la ruptura chino-soviética a finales de los años 60’s, porqué la URSS solo la podemos encontrar en los libros de historia mientras China Continental, al mando del Partido Comunista Chino, es actualmente una potencia económica mundial que sostiene negociaciones de alto nivel con EE.UU.

La Ciencia Económica no hace mejores a los hombres pero el desconocimiento de sus verdades se paga caro. Mientras Cuba en cinco décadas  sumó ciertos logros en  aspectos sectoriales (sociales y culturales), países antes atrasados como Corea del Sur, India, Singapur, Chile y Brasil,  llegaron al siglo XXI como economías emergentes con altos y buenos índices en materia educativa, científica y tecnológica. Los países del norte de Europa en el mismo período llegaron a demostrar que se puede conseguir un equilibrio entre crecimiento y desarrollo, entre eficiencia y equidad. Cuba se congeló en el tiempo, como si se tratara de un museo de automóviles de los años 50’s y de dogmas económicos del comunismo soviético, mientras la mayor parte del mundo saltó a la Revolución Tecnológica y la Era Digital con nuevas formas de pensar en todos los terrenos.

Darle la espalda a la historia económica y adoctrinar sádicamente a un pueblo a la privación, al sacrificio, a las penalidades, a la victimización y al martirologio, conlleva una gigantesca responsabilidad histórica. Existe un abismo entre el todopoderoso burócrata cuyo discurso arenga la heroicidad del sacrificio desde la nomenclatura del poder (con las comodidades que implica) y el ciudadano desdichado receptor del discurso cuyas condiciones materiales de existencia lo empujan a las aguas del atlántico. ¿O es posible que haya progreso económico a base de verborreas o gimnasias verbales? Ya habían previsto los científicos sociales Adam Smith y Karl Marx que la gente antes de hacer política necesita comida, vestido y vivienda. El hombre que económicamente no es libre, simplemente no es libre.

La Cuba de los Hermanos Castro y Fidel como Político Dual

Muy a despecho de los anticastristas en EE.UU –sin haberse cumplido los objetivos del embargo económico– Fidel Castro Ruz envejeció en el poder y, sobreponiéndose a toda posible crítica de nepotismo o dinastía, en 2008 traspasó el poder político a su hermano Raúl Castro Ruz sin que hubiese ningún movimiento revolucionario en su contra que lo derrocara nunca. ¿Legitimidad o represión? Lo cierto es que ha sido la Cuba de los hermanos Castro por 60 años. Sólo Fidel, personalmente, hechizó a los cubanos con su oratoria por casi medio siglo. Su vida fue la metamorfosis del héroe que vive lo suficiente para convertirse en villano (máxime cuando prematura y misteriosamente murieron asesinados Camilo Cienfuegos y Ernesto “Ché” Guevara). Quizás se pueda resumir mucho de su leyenda definiéndolo como un hábil político, militar y revolucionario, encantador y seductor de masas con su excepcional oratoria, experto en conservar el poder y en sobrevivir a más de 600 atentados de la CIA hasta llegar a ser un nonagenario. 

Será recordado por cosas como la reforma agraria en Cuba, su papel durante la crisis de los misiles, su viaje filmado a Nueva York y su discurso ante la sede de la ONU en 1979; o, bien, por casos particulares como el de Elián González. Pero también será recordado por su colaboración en luchas anti-colonialistas del continente africano, su encuentro con Salvador Allende en Chile, su íntima cooperación con el Gobierno Sandinista en los años 80’s y su estrecha alianza con el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, experiencias todas en las que influyó (como mentor y consejero inclusive) resultando, por un lado, sentimientos heroicos, luchas políticas y movimientos sociales, y por el otro, enredos ideológicos, tragedias colosales y rotundos fracasos económicos.

Fidel fue un político extremadamente dual. Su dualismo suscita con justa razón opiniones contradictorias. Es un héroe y un tirano a la vez. Un referente histórico y un grave error para la izquierda latinoamericana. Los que le odian, le odiarán hasta morir por considerarlo dictador y enemigo jurado de la democracia, las libertades individuales y los derechos fundamentales; los que le admiran, le admirarán mucho más -por haber desafiado al país más poderoso del planeta- con el fanatismo y la religiosidad que caracteriza la práctica política del latinoamericano.

Palabras Finales

Lejos de tener la profundidad de pensamiento, el dominio de la teoría socialista marxista aplicada a América Latina y la pluma prolífica de Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui, el histórico líder Fidel Castro Ruz marcó un hito en el desenvolvimiento de la izquierda latinoamericana. Ahora corresponde decir sobre su memoria ¡requiescat in pace!. A las generaciones actuales y venideras atañe analizar los acontecimientos latinoamericanos de los últimos sesenta años, retroalimentarse de experiencias exitosas (la estabilidad política, económica y social de Costa Rica, el ascenso de Brasil como potencia mundial, el fantástico desempeño económico de Chile, la tradición democrática en Uruguay, etc.) y elaborar con más neuronas que bilis los nuevos planteamientos de una izquierda progresista latinoamericana cuya acción política sea guiada por una teoría política y económica fundamentada en las Ciencias Sociales.

Para unos, la historia absolverá a Fidel Castro Ruz; para otros, es un hombre sin absolución histórica. ¿Lo absolverá la historia? Juzgue usted estimado lector.


Lic. Marco Aurelio Peña Morales

Miembro del Área de Humanidades & Ciencias Sociales Polimates

marcoaurelio@polimates.org

@MarcoAureli2012

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